RESUMEN DE MI VIDA PROFESIONAL Y POLÍTICA

martes, 15 de marzo de 2011

PSICOLOGÍA DEL OPRIMIDO

La opresión es un fenómeno social que una vez implantado crea una relación psicosocial desequilibrada, entre el opresor y el oprimido.

Durante la opresión se desarrolla un proceso de negación de los Derechos Humanos, explotación, represión social, discriminación injusta e imposición de antivalores. La opresión se manifiesta en los hechos más simples y cotidianos de la vida en sociedad, pero especialmente se expresa ante cualquier relación basada en el ejercicio de poder.

La relación Opresor-Oprimido es un estado mental, anímico, espiritual, que se configura a través de varias etapas: primero la conquista, luego la división y posteriormente la ideologización.

El fenómeno psicológico de la relación opresor-oprimido puede manifestarse en un régimen de gobierno autoritario y tiránico, en una relación laboral jefe-empleado o simplemente en una relación de pareja, cualquiera sea su naturaleza.

Existen varias características psicosociales presentes en las sociedades oprimidas. Por ejemplo, el comportamiento del opresor es copiado por mucho oprimidos, convirtiéndose a su vez en opresores. Oprimidos actuando como opresores. Explotados actuando como explotadores. Secuestrados identificándose con sus secuestradores. También puede observarse la actuación del indiferente ante la situación de opresión, o la de aquel que llega al extremo de justificar la opresión para poder sobrevivir.

Entre el opresor y el oprimido este último lleva la peor parte, pues vive el conflicto interno de querer liberarse de la opresión y el miedo de actuar para superarla, pues pudiera perder privilegios, empleos, estatus social, dinero, e inclusive la vida. Rechaza en voz baja el comportamiento del opresor, pero apoya sus actuaciones en voz alta o con su silencio.

Múltiples actitudes paradójicas pueden convivir en el oprimido: obediencia y rebeldía; pasividad y planificación de ataque sin llegar jamás a concretarlo; crítica furibunda contra el opresor e identificación con él; desinterés y rabia. Estas actitudes y sentimientos contrapuestos terminan produciendo el fenómeno de la frustración en el oprimido.

El opresor estimula el comportamiento anteriormente descrito, evita el diálogo, transmite sus antivalores con constancia, divide la sociedad que oprime aprovechándose de los más incautos y dóciles y les ideologiza.

El fenómeno psicosocial de la opresión está presente en Venezuela. Su conocimiento permite hacer un autoexamen profundo de nuestro comportamiento: ¿Me he convertido en opresor, en oprimido o en ambos?